¿Cómo enamorarse de cualquier persona en 45 minutos?

Vivimos creyendo que el amor es una fuerza que surge de repente, convencidos de que es poco menos que imposible propiciar su aparición y de que sólo cabe esperar. «Como si se pudiese elegir el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio», dice Julio Cortázar en «Rayuela», seguro de que no existe el amor «prefabricado». Pero el psicólogo social Arthur Aron, blandiendo la espada de la ciencia, se atrevería a desafiar al poeta.
 
Un post en el blog Modern Lovenos ha puesto sobre la pista de un experimento de este científico estadounidense, especialmente interesado en resolver los procesos mentales que hacen florecer el amor humano. Para realizar la prueba, tomó un grupo de voluntarios sin relación alguna entre ellos y los repartió en parejas. Frente a frente, los miembros de cada pareja debían contestar a 36 preguntas sobre su manera de ser y sus expectativas vitales, incrementando poco a poco el nivel de intimidad de las respuestas que debían dar.

«¿Cuándo fue la última vez que cantaste para ti mismo? ¿Y para otra persona?», «Cuéntale tu vida a tu compañero en cuatro minutos, con el máximo detalle posible», «Enumera cinco características de tu compañero que te gusten», «¿Cómo te sientes sobre tu relación con tu madre?», son algunas de las cuestiones propuestas por Arthur Aron y su equipo de colaboradores. En el blog Psichology Today se puede consultar la lista completa, por si alguien se anima a probar en casa.

Los resultados del estudio fueron asombrosos: los voluntarios confesaron sentir un elevado nivel de conexión en menos de una hora. Tanto es así, que la primera pareja que se sometió al experimento inició una relación sentimental a raíz del mismo... y la cosa terminó en boda. Por supuesto, enviaron una invitación a la ceremonia a los miembros del laboratorio donde se encontró la fórmula de su amor. Otras muchas parejas también continuaron en contacto después de la prueba.

Por si estas evidencias no fuesen suficientes, la autora del post que nos ha descubierto este experimento quiso llevarlo a cabo en sus propias carnes. Eso sí: lo hizo con un viejo conocido y no con alguien totalmente anónimo para ella. A estas alturas, no te sorprenderá leer que efectivamente, también ella y su interlocutor se enamoraron. Queda claro que no sólo los poetas pueden crear historias de amor y finales felices. La ciencia también ha descubierto cómo hacerlo... y por la vía rápida.


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Por ★Noticias Cool★